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15jun2015

Millennials: entre optimismo y realidad

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Todos conocemos el dicho popular que reza que todo tiempo pasado fue mejor. Y en un mundo golpeado por la recesión económica, el terrorismo y la amenaza del cambio climático, es fácil adoptar la frase como un mantra. Si no, pregúntele a los Millennials, jóvenes que han llegado a la madurez para encontrarse con una realidad altamente competitiva, donde las exigencias sobran y las oportunidades escasean, mientras luchan con todas sus fuerzas para encajar en los modelos que crearon sus padres. ¿O para cambiarlos?
Por Flaviana Sandoval

 

Si se pregunta qué será de nuestro futuro, será lo que esta generación haga de él

Si se pregunta qué será de nuestro futuro, será lo que esta generación haga de él


 
Los Millennials, mejor conocidos en español como la Generación Y, son los nacidos aproximadamente entre los años 1980 y 2000. En Estados Unidos, este grupo representa un tercio de la población nacional y es considerado globalmente como el motor principal de la economía mundial en los años por venir, ya que son jóvenes de entre 20 y 30 años, que apenas están ingresando al mercado laboral.
 
Se han desarrollado en una era de crisis económica mundial, y están marcados por la experiencia de comenzar sus carreras profesionales en un entorno en el que las oportunidades laborales y económicas son –esencialmente– escasas. Debido a la crisis, los mercados laborales tradicionales se han debilitado, y las oportunidades se han desplazado a nuevos entornos. Muchos Millennials necesitan migrar para conseguir mejores condiciones laborales.
 
De acuerdo con las investigaciones, los miembros de la Generación Y tienden a casarse más tarde que las generaciones previas. En 1950, las edades promedio para casarse eran de 22 años para los hombres y 20 años para las mujeres. En 2013 la cifra se incrementó en más de 6 años para ambos géneros, ubicándose en 29 años para los hombres y 26 para las mujeres. Ese mismo año, sólo el 30% de los Millennials entre 20 y 34 años estaba casado, en comparación con un 77% en 1960, de acuerdo con la American Community Survey de 2013.
 
Esta tendencia obedece a factores externos como el alto costo de la vivienda y los bajos niveles de remuneración laboral, que hacen más difícil para los jóvenes el independizarse económicamente. Según el Census Bureau, 30% de los Millennials todavía vive con sus padres, 7% más que sus contrapartes jóvenes en 1980.
 
La dura realidad de un mundo en crisis contrasta con el idealismo innato que exhibe esta generación. Un estudio realizado por la Universidad de Cambridge en abril de 2015, asegura que en España el 77% de los jóvenes de entre 16 y 24 años está convencido de que construirá un mundo mejor que el actual. Más aún, a pesar de las dificultades, un 63% de ellos se consideran personas felices.
 
En palabras de Leanne Lachman, docente de la Escuela de Negocios de la Universidad de Columbia, “en general, los Millennials son una intrigante combinación de optimismo y realismo”.
 
Más formados, más pobres.
La Generación Y es la más educada de la historia. Según el estudio 15 Economic Facts about Millennials, publicado por el Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca en Octubre de 2014, 61% de los Millennials actualmente asiste, o asistió a la universidad: un 15% más que los Baby Boomers, la generación de sus padres, en la que 46% son universitarios.
 
Sin embargo, el nivel educativo de la Generación Y no parece ser proporcional a su estatus económico: son más formados y también más pobres. De hecho, los jóvenes de hoy ganan un promedio de 2.000 dólares menos de lo que ganaban los jóvenes en 1980, de acuerdo con un estudio del Census Bureau de Estados Unidos. En 1980, 14% de los adultos jóvenes norteamericanos vivían en la pobreza. Hoy, la cifra es del 20%.
 
Trabajar después del Y2K.
Durante los años previos al cambio de milenio fue muy famoso el problema del Y2K: un error de software que causaría que todos los sistemas computarizados a nivel global resetearan su fecha al 1 de enero de 1900, incapaces de entender que el terminal 00 correspondía al año 2000 del nuevo milenio.
 
Lejos de apagarse, como lo sugerían los rumores, las computadoras no sólo permanecieron encendidas, sino que han dado forma a lo que hoy es nuestro mundo, influyendo en todo, desde la ciencia y la medicina, hasta nuevos mercados laborales que han surgido en respuesta a la incursión de la tecnología en nuestra vida diaria.
 
La Agencia de Estadísticas Laborales de Estados Unidos estima que entre el 2010 y el 2020, el sector de diseño de sistemas informáticos y servicios relacionados crecerá un 6.1% anualmente: más del doble del crecimiento de 2.9%, estimado para otras industrias. La agencia prevé que el nivel de empleo dentro de este sector crecerá en un 3.9% anualmente, lo que significaría 700 mil nuevos empleos para el año 2020. En otras palabras, para entonces, 700 mil jóvenes podrían tener trabajos relacionados con computadoras, servicios digitales y redes sociales.
 
La revolución tecnológica ha puesto al mundo patas arriba y el ámbito profesional no es la excepción. En su estudio sobre los Millennials españoles, la Universidad de Cambridge descubrió que a las profesiones tradicionales como médico e ingeniero, ahora se suman algunas novedades como probador de videojuegos, Youtuber, Personal Shopper y Community Manager, que encabezan la lista de las profesiones más aspiracionales en España.
 
Nuevo milenio, nuevas reglas.
Los Millennials no sólo tienen trabajos diferentes, sino que trabajan de forma diferente. No en vano, otra tendencia que gana terreno entre los miembros de la Generación Y es el teletrabajo. El estudio The State of Telework in the US, realizado por Telework Research Network, reveló que en Estados Unidos, 2.9 millones de personas actualmente trabaja desde el hogar.
 
Aunque esta cifra sólo representa un 2.3% de la fuerza laboral total del país, el ritmo de crecimiento de este nuevo modelo es contundente. El teletrabajo creció un 61% entre el 2005 y el 2009, y de acuerdo con las proyecciones del estudio, el número de personas trabajando desde casa en Estados Unidos rondará los 5 millones para 2016, un 69% por encima del nivel actual.
 
La reducción de costos que permite el teletrabajo, tanto para las empresas contratantes como para los empleados, es de números significativos. Según lo reseña Kenneth Rapoza en un artículo publicado en la revista Forbes, un trabajador puede ahorrar entre 1.600 y 6.800 dólares al año en costos de transporte, ropa y otros gastos asociados al trabajo presencial. Además, se estima que tele trabajar resulta en un ahorro de 15 días al año en tiempo consumido en actividades asociadas al trabajo, pero manteniendo los mismos niveles de productividad.
 
Y no solo se trata de economía, también está en juego la salud emocional. Según el estudio de Telework Research Network , 47% de las personas que trabajan desde sus hogares reportan estar “muy satisfechos”. Entre las personas cuyo trabajo es presencial, este porcentaje es de solo 27%.
 
Sin duda alguna, los Millennials, como ninguna otra generación anterior, están rompiendo los esquemas que durante el siglo XX privaron en las sociedades modernas. Mientras que para la generación de sus padres, el desarrollo profesional estándar consistía en hacer carrera dentro de una misma empresa, apostándole a la estabilidad económica hasta pensionarse, los Millennials valoran los entornos desafiantes, cambian de trabajo con facilidad, y prefieren el reconocimiento por encima de la recompensa monetaria.
 
Los miembros de esta nueva generación no están convencidos de que priorizar la vida laboral y el éxito profesional y financiero realmente valga la pena. El estudio PwC’s NextGen: a global generational study, publicado en 2013 por la red global de servicios profesionales PwC, junto a la Universidad de California del Sur y la Escuela de Negocios de Londres, revela que 71% de los Millennials considera que su trabajo interfiere con su vida personal.
 
La pregunta que queda por responder es: ¿cambiarán las empresas sus modos de trabajo para adaptarlos a las aspiraciones y exigencias de esta nueva generación, o seguirán empujando a los Millennials al margen del mercado laboral con condiciones cada vez más arduas?
 
¿Los “buenos” de un mundo en crisis?
Comparados con las generaciones predecesoras, los Millennials parecieran ser los buenos de la película. Son los más preocupados por el medio ambiente (76% de los jóvenes de Estados Unidos dice tener mayor conciencia ambiental que sus padres, según una encuesta de la Clinton Global Initiative); abogan por un transporte público de calidad como un derecho colectivo (de acuerdo con la Fundación Rockefeller, 66% de los Millennials asegura que el acceso a un buen servicio de transporte es uno de los principales criterios para decidir dónde vivir); defienden la educación y la planeación urbana (74% de los Millennials considera que invertir en escuelas, transporte y áreas peatonales es bueno para la economía, según un sondeo de la Asociación de Planeación Americana); apoyan la equidad de género (69% de los Millennials encuestados por la Clinton Global Initiative cree que su generación contribuirá a reducir la brecha salarial entre hombres y mujeres en el mundo).
 
La pasión es lo que los mueve.

En España, 87% de los Millennials prefiere trabajar en algo vocacional aunque la paga sea pequeña, a trabajar en algo que dé más dinero, pero que no esté alineado con sus intereses personales. Estos jóvenes están decididos a cambiar el mundo: apuestan por trabajos que les den satisfacción personal y que tengan un impacto social significativo.
 
Este deseo por construir un mundo mejor es lo que ha convertido a los Millennials en una generación de emprendedores. 54% de los jóvenes de la Generación Y aspiran a crear su propio negocio en el futuro, según el estudio The Kauffman Foundation’s Young Invincible Policy Brief, realizado en 2011. Sin embargo, 38% asegura que ha retrasado esta decisión a causa del mal estado de la economía.
 
Pero a pesar de sus buenas intenciones, los Millennials sufren las duras condiciones de un mundo en crisis. Estos jóvenes enfrentan una tasa de desempleo 40% mayor que la tasa promedio para otros grupos de edades; luchan para llegar a fin de mes, cargando con el peso de deudas estudiantiles que oscilan alrededor de 27.300 dólares promedio; son la primera generación en la historia moderna en tener altos índices de pobreza y menores ingresos que sus dos generaciones predecesoras. Las grandes ciudades, con su altísimo costo de vida, los expulsan hacia las zonas rurales más económicas; y los Baby Boomers que lideran las empresas (sus jefes), simplemente no entienden por qué alguien querría balancear el trabajo con la vida personal.
 
Con la sensación generalizada de que están pagando por los errores de generaciones pasadas, los Millennials avanzan con un sentido de la realidad que raya en el pesimismo: 83% da por hecho que ganará menos dinero que sus padres, 20% no tiene esperanza de pensionarse, y desconfían de todo y de todos: desde los partidos políticos, los bancos y la iglesia, hasta los sindicatos y los periodistas.
 
Pero este mismo escepticismo podría ser el motor que impulse a estos jóvenes a propiciar los cambios que necesitan y crear nuevos modelos de vida. Tal vez, en unos cuantos años, podamos escuchar un remake del dicho popular y empezar a creer que todo tiempo futuro será mejor.
 
Fuente: http://prodavinci.com/blogs/cual-sera-el-rol-de-la-generacion-de-los-millennials-entre-optimismo-y-realidad-por-flaviana-sandoval/

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