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02ago2016

¿Se puede confiar en una corazonada?

  • Por Cazoll
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En una nueva edición de “La vida secreta de la mente”, el neurocientista Mariano Sigman explicó por qué las intuiciones suelen ser correctas para tomar decisiones. Cómo reconocerlas.

 

intuicion
 
En la vida hay momentos en que se debe tomar una decisión y, de manera consciente, no aparece ninguna razón que determine cuál será la elección. En esos momentos donde la oscuridad parece sobrevolar el pensamiento como un ave carroñera, aparece una pequeña luz, una sensación que no se puede explicar con palabras pero que lleva a la persona a decidirse por algunas de las opciones: la corazonada.
 
Mariano Sigman, doctor en Neurociencia, invitó a imaginar: “Venís manejando en la ruta y de repente se abren dos caminos y no sabés por dónde seguir. Pero tenés una corazonada fuerte, que te dice que tenés que ir para la derecha y no para la izquierda. ¿Quién te está diciendo eso? ¿De dónde vienen las corazonadas? ¿Qué son?”
 
Esta revelación, que aparece con una fuerte impresión de certeza, termina siendo clave al momento de elegir; y así como llegó suele desaparecer, pero dejando una impronta de tal importancia que se termina inclinando hacia la dirección que esa “voz” solicitó.
 
“¿Son mensajes esotéricos que vienen de muy lejos, de una manera que no comprendemos? ¿O en algún lugar se parece mucho más a aquellas decisiones que deliberamos y pensamos?”, reflexionó Sigman.
 
¿Qué explica la ciencia sobre este fenómeno? ¿Pueden ser las corazonadas confiables? A priori, el debate es profundo. A fin de cuentas, es una situación que no tendría un sustento lógico, pero que como el instinto tiene una explicación.
 
“Lo que sabemos hoy con mucha ciencia en el estudio de la toma de decisiones, en particular con el trabajo de Antonio Damásio, un neurocientífico portugués radicado en los Estados Unidos, es que las corazonadas se parecen muchísimo a las otras decisiones, con la gran diferencia que toda esa deliberación del argumento, a favor o en contra, no sucede en el consciente, sino en el inconsciente”.
 

Entonces, ¿se puede confiar?
 
“Conocer esto nos sirve para resolver una especie de debate que todos guardamos en algún lugar, sobre si tenemos que confiar más en nuestras razones o corazonadas. En realidad tenemos que confiar en las dos, pero tenemos que saber en qué dominio funciona una y otra”.
 
Para el científico, además resulta “importante entender que tenemos buenas corazonadas en aquellos dominios en los cuales tenemos mucho conocimiento formado. Por ejemplo: un gran tenista está parado esperando el saque y tiene la corazonada de que va a ser abierto. Esa corazonada la tiene porque sabe leer cosas que no son conscientes pero que aprendió con mucho tiempo, como que si el que saca se inclina para un lado determinado, va a sacar abierto o cerrado”.

 

En ese sentido, explicó que las corazonadas se aprenden con “tiempo, conocimiento y esfuerzo”. Otro ejemplo que citó fue el clásico conocimiento con respecto a las variaciones del tiempo que poseen las personas que viven en el campo: “Saben cómo va a estar el clima porque encontró un montón de regularidades, conoce que ‘cuando el viento sopla de acá, hay frío y hace tres días hizo mucho calor’; eso significa que al día siguiente va a ser distinto. O sea, su cerebro utiliza el cuerpo para expresar eso”.
 
Además, el director del Laboratorio de Neurociencia de la Universidad Di Tella e investigador del CONICET graficó con una experiencia personal. Junto a Juliana Leone, una colega bióloga y gran maestra de Ajedrez, se especializan en investigar cómo tomamos decisiones y en uno de sus últimos trabajos indagaron en los jugadores de ajedrez.
 
“Escuchamos el ritmo cardíaco y encontramos que tiempo antes de que cometan un error, el corazón comienza a latir más rápido. Hay algo en el cuerpo que ellos todavía no lo pueden registrar -porque el error lo cometen igual-, que les está informando que la decisión que están tomando es la equivocada. En vez de irse para la derecha, el cuerpo les dice que la izquierda es el camino equivocado”.
 
“Saber leer el corazón, la piel cuando transpira, es una manera de tomar buenas decisiones basadas en muchísimo conocimiento inconsciente que tiene el cerebro pero no lo puede expresar en forma de palabras”, finalizó.

 

Fuente: http://www.infobae.com/salud/ciencia/2016/08/01/se-puede-confiar-en-una-corazonada/

CATEGORIES neurociencia

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