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06may2016

El extraño efecto QWERTY: cuando las teclas dictan las emociones

  • Por Cazoll
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Las palabras con más letras del lado derecho del teclado son mejor valoradas
MIGUEL ÁNGEL CRIADO

 

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Un grupo de psicolingüistas descubría en 2014 un extraño fenómeno: Los padres eligen nombres para sus recién nacidos que contienen más letras del lado derecho del teclado. Esa mejor valoración por las teclas de la derecha es el llamado efecto QWERTY.  Ahora, una investigación confirma que lo de los papás no es una excepción. Desde la plataforma Amazon hasta YouTube, pasando por Yelp o sitios porno, los productos, vídeos o sitios cuyo nombre se escora a la derecha son mejor valorados que los que lo hacen a la izquierda.
 

Planteado por primera vez en 2012 por Kyle Jasmin, del Instituto de Neurociencia Cognitiva del University College de Londres, y por  Daniel Casasanto, entonces en el Instituto Max Planck de Psicolingüística, el efecto QWERTY habría aparecido con la máquina de escribir. Cuando el inventor Christopher Sholes ideó su primera máquina en 1868 concibió la distribución del teclado para que las teclas más usadas estuvieran bien repartidas y alejadas del centro, para evitar que el mecanismo se atascara. Con el paso del tiempo, la popularización primero de las máquinas y después de los ordenadores, el efecto QWERTY se fue extendiendo.
 

Jasmin y Casasanto realizaron una serie de experimentos para comprobar su idea. Estudiando una base de datos de 1.000 palabras inglesas valoradas por voluntarios de más a menos positivas, vieron que las que tenían más letras del lado derecho tendían a ser mejor puntuadas. El mismo experimento lo realizaron también con el español, el holandés, el portugués y el alemán. Este último caso es importante porque el teclado germano es algo diferente. El teclado QWARTZ ha cambiado algunas letras de posición adaptándose a la frecuencia de uso en el alemán. Pero lo más importante es que tiene casi tantas letras a la izquierda como a la derecha. En los QWERTY, el lado izquierdo del teclado está más poblado. Pero tanto en uno como en el otro, el lado derecho gana al izquierda en emociones positivas.
 

“Mi aproximación a la hipótesis del efecto QWERTY era de escepticismo, no podía creerme que fuera posible”, dice el investigador del Instituto Federal de Tecnología de Zúrich (ETH) , el español David García. Junto a su colega del Instituto Leibniz de Ciencias Sociales (Colonia, Alemania), Markus Strohmaier, García ha investigado hasta donde llega realmente el efecto QWERTY. “Quería comprobar si la tecnología puede tener un impacto en cosas tan fundamentales como la forma de asociar palabras con significados”, añade.
 

Entre las explicaciones al fenómeno, una posibilidad es la mayor destreza que la gran mayoría tiene con la mano derecha. Eso haría más cómodo escribir con las teclas del lado derecho, acabando por tenerles más cariño

Entre las explicaciones al fenómeno, una posibilidad es la mayor destreza que la gran mayoría tiene con la mano derecha. Eso haría más cómodo escribir con las teclas del lado derecho, acabando por tenerles más cariño


 
Para comprobar la potencia del efecto QWERTY, García y Strohmaier idearon una forma de medirlo que no necesitara de miles de personas escribiendo palabras y otras miles valorándolas. Así que se fueron a Internet. En la red hay grandes plataformas que se basan en eso, en las valoraciones de los internautas. Los productos de Amazon son valorados por los usuarios, también lo son los millones de vídeos de YouTube, los 55.000 tiendas y restaurantes que hay en Yelp, las más de 300.000 de películas de la Internet Movie DataBase (IMDb), los 150.000 libros de BookCrossing… así hasta una decena de páginas.Todas tienen algún sistema que permite valorar cada ítem.
 

Se preguntaron entonces si, controlando el resto de variables como precio, novedad, número de ventas, etc, el nombre del producto o negocio podía influir en su valoración. Comprobaron que el efecto QWERTY se manifestaba en casa todas las páginas que analizaron. “Al final tuve que rendirme a las pruebas y aceptar que sí parece haber una relación entre cómo se teclean las palabras y nuestra forma de evaluarlas”, reconoce García, que acaba de presentar su estudio en la conferencia anual World Wide Web. “Ese es el resultado principal, en varios contextos de información online, las cosas cuyo nombre o título tienen más letras de la parte derecha del teclado son evaluadas ligeramente de forma más positiva”, explica.
 

En efecto, de las 11 plataformas analizadas, todas muestran una ratio de teclas de la derecha superior a 0.4. No llega al 50%, pero hay que tener en cuenta que de las 26 teclas del teclado inglés en el que se ha basado el estudio (también sucede en el español), 15 están situadas en el lado izquierdo y solo 11 en el derecho. Así que, concentrando la mayoría de las teclas y algunas de las letras más usadas, como la a o la w, la margen izquierda es, comparativamente menos usada para escribir palabras con una valencia emocional más positiva.
 

Sin embargo, hay algunas desviaciones de esa ratio que ayudan a entender la posible relevancia del efecto QWERTY. En Amazon, por ejemplo, los productos más vendidos o los que usan palabras especialmente elegidas se ven menos afectados. “Parece ser que cuando los nombres son menos espontáneos o han sido diseñados para marketing, el efecto desaparece”, explica el investigador español. “También los productos con palabras y letras poco frecuentes tienen un efecto mas suave, cerca de cero”, completa.
 

En Redtube, una de las dos páginas de vídeos para adultos analizadas, la ratio de teclas es diferente. Aquí el efecto QWERTY se invierte y los vídeos cuyos nombres tienen más letras del lado izquierdo son mejor valorados. “Es posible que palabras que tienen significado negativo en otros contextos se usen con un significado positivo en el contexto de los vídeos para adultos” plantea García.
 

Más interesante es el caso de Bookcrossing, la plataforma para compartir libros. Como tecnología anterior a la máquina de escribir y al teclado, podría delimitar los márgenes del efecto QWERTY. En su estudio seminal, Casasanto y Jasmin comprobaron que este efecto era más marcado cuanto más nueva era una palabra. La tendencia general que vieron es que los términos positivos nacidos después de la invención de Sholes están, comparativamente, más poblados de letras de la derecha.
 

“Bookcrossing es un conjunto de datos más pequeño y no tiene tanto potencial, pero es interesante que justo este sea el que no dé resultados. Parece que los libros, al ser productos culturales mas antiguos, ya tienen un valor evaluativo en la sociedad anterior al teclado. No podemos esperar que el efecto aparezca en todas partes, pero es curioso que sea justo en los libros donde menos”, apunta el investigador español.
 

Para Casasanto, uno de los descubridores del efecto QWERTY ha sido toda una satisfacción que otros investigadores ajenos a su trabajo “hayan descubierto un amplio reflejo del efecto en el mundo real”. Entre las explicaciones al fenómeno, una posibilidad es la mayor destreza que la gran mayoría tiene con la mano derecha. Eso haría más cómodo escribir con las teclas del lado derecho, acabando por tenerles más cariño. Pero el ahora profesor de psicología en la universidad de Chicago cree que es algo más psicológico y cultural que esa explicación mecanicista.
 

“Hace unos años nuestro laboratorio descubrió que las personas asocian implícitamente los conceptos positivos con el espacio de su mano dominante y los negativos con el no dominante”, recuerda Casasanto. Y añade que, “como el 90% de la población es diestra, predijimos que, con el tiempo, teclear debía cambiar el significado de las palabras: las que tengan más letras de la derecha se convertirán en positivas y las de la izquierda más negativas. Es lo que nuestros datos muestran en varias lenguas, con palabras inventadas, simples letras o los nombres de los bebés”.
 

FUENTE: http://elpais.com/elpais/2016/04/15/ciencia/1460733987_121979.html

CATEGORIES ciencia psicología

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